El cambio climático provocado por el calentamiento global de nuestro planeta es un hecho en la actualidad. Para intentar minimizarlo, los gobiernos de los países desarrollan una serie de medidas sacando legislación al respecto, y una de ellas es la de conseguir un consumo menor de energía para minimizar la emisión de gases contaminantes al medioambiente. En Europa, la Directiva 2012/27 hizo que el gobierno de nuestro país introdujera el R.D. 56/2016 en el que indica que toda empresa que no sea una pyme deberá someterse a una auditoría energética cada 4 años. Pero ¿en qué consiste esto?, y cómo realizarla.

¿Qué es una auditoría energética?

Una auditoría de energía o energética puede definirse como un plan de acción donde se proponen diferentes medidas que minimicen el consumo de energía en un edificio. Su objetivo es el de fomentar medidas para reducir los gastos energéticos, de esta forma se consiguen importantes ahorros y se contribuye al cuidado de nuestro medioambiente.

A este respecto, un auditor energético es un profesional, con una capacitación normalmente técnica, capaz de identificar las áreas y los sistemas que pueden tener un impacto en la mejora de varios aspectos, como pueden ser la durabilidad, comodidad y calidad del aire interior, pensando en el bienestar y en la salud de los ocupantes de un inmueble.

Las auditorías energéticas se centran en realizar un estudio pormenorizado del edificio y de sus instalaciones. De esta forma, pueden obtener una información muy precisa de su energía consumida comprendiendo la generación de su consumo. Esto permite detectar cuáles son los puntos donde se producen pérdidas o donde se emplea de forma inadecuada, para proponer las medidas de mejora que mejoren su eficiencia energética y reduzcan su gasto de energía manteniendo las condiciones de confort y habitabilidad del inmueble.

Lo normal, es que estas auditorías se realicen en varias fases de desarrollo para obtener los valores de consumo real. Esto permite establecer una comparación con una simulación teórica para descubrir las zonas donde la energía no se gestiona adecuadamente y poder establecer las medidas correctoras para conseguir una disminución en los consumos.

¿Por qué hay que hacer una auditoría de energía?

En primer lugar, una auditoría energética en empresas o en edificios es obligatoria por ley, ya que toda organización que no sea una pyme está obligada a hacerla, tal y como determina el Real Decreto 56/2016. En él, se especifica que debe realizarse cada 4 años y debe cubrir, al menos, el 85 % de las instalaciones destinadas al consumo de energía. Al mismo tiempo, establece que debe hacerse según la norma UNE EN 16247.

Pero, por otro lado, porque una auditoria de eficiencia energética proporciona un ahorro económico en los recibos energéticos de un edificio o inmueble, y, por lo tanto, contribuye a disminuir los gastos de una actividad empresarial. Tanto empresas como comunidades de vecinos pueden beneficiarse de ella por los siguientes motivos:

  1. Las comunidades de vecinos y los recintos empresariales es donde más energía se consume. Esto implica en muchos casos un grandísimo potencial de ahorro; en las empresas, porque la energía es necesaria para el desarrollo de su actividad, y en las comunidades, porque se hace un gasto energético prácticamente las 24 horas del día.
  2. Por el coste tan mínimo que conlleva. Aunque bien es cierto que una auditoría eléctrica conlleva un coste inicial, este es rápidamente amortizable en un periodo medio de 5 o 6 meses. Además, las empresas conseguirán un aumento de competitividad, ya que sus servicios o productos serán más baratos y esto repercute en su coste final. Y en las comunidades de vecinos, una derrama en una auditoría apenas tiene repercusión en cada uno de los propietarios.
  3. Al tratarse de acciones a llevar en escenarios grandes, las medidas de su plan acción pueden ser muy diversas. Desde aquellas que apenas conllevan coste hasta otras que, aunque sea necesaria una inversión, se ajustan a los recursos y necesidades con las que la empresa o comunidad cuentan.

Auditoría energética ISO 50001

La norma ISO 50001 está desarrollada por la Organización Internacional de Normalización y es un marco de reconocido prestigio a nivel mundial que indica que una empresa ha gestionado y mejorado su desempeño energético.

Esta norma abarca los siguientes aspectos:

  • Consumo y uso de la energía.
  • La documentación, medición y presentación de informes de consumo y uso de la energía.
  • Prácticas de adquisición y diseño de los sistemas, equipos y procesos necesarios para el consumo de energía.
  • Certifica un desarrollo en los planes de gestión de la energía por parte de una organización que afectan a su rendimiento energético.

En definitiva, una auditoría energética ISO 50001 es un sistema de gestión de la energía que mediante una serie de procesos implementa un plan de mejora en la eficiencia energética de una organización. Permite perseguir y establecer las metas a desarrollar para optimizar su desempeño energético.

Esto significa que una auditoría de eficiencia energética puede ser llevada a cabo implementando la norma ISO 50001, y por otro lado, no es necesaria y suficiente de una auditoría ISO 50001, pero sí al revés. Por ello, suele ser habitual que las empresas, a la hora de realizar sus auditorías energéticas, se decanten por la implementación de esta norma, ya que ayuda a rentabilizar sus consumos y, además, es un sello de reconocido prestigio para una organización.

Cómo se hace una auditoría de eficiencia energética.

Ahora que tenemos bastante claro qué es una auditoría energética, es necesario que sepamos cómo llevarla a cabo. Lo primero que solicitará un auditor energético es un acceso a todos los datos y a las instalaciones del inmueble. Y a partir de ahí, seguirá más o menos un guion establecido que consistirá en los siguientes puntos.

1. Planificación y obtención de datos

En esta fase inicial, se planificarán los tiempos, las fases y los objetivos de las acciones a efectuar. Lo primero es recopilar toda la información necesaria del edificio, tanto en aspectos energéticos como constructivos. Puede dividirse de la siguiente forma:

  1. Recogida de información: Es el encuentro inicial entre el auditor energético y el responsable de la empresa. En él, se planificará la hoja de ruta a seguir y se recabará información. Cuanta más sea, más fiable y optimizado será el primer análisis.
  2. Inspección de las instalaciones: Será necesaria una primera inspección visual de las instalaciones y equipos para que el auditor pueda tener una idea inicial fiable.
  3. Cuestionario a los usuarios del edificio: Un intercambio de opiniones con los usuarios y trabajadores del edificio hará posible valorar el grado de confort actual que se tiene y, sobre todo, los hábitos de consumo energético que hay.
  4. Informe preliminar: Donde se plasma las conclusiones sacadas de las fases anteriores y las acciones a realizar en la auditoría de energía del edificio.

2. Medidas experimentales

En función de la información recopilada hasta el momento, se proponen ciertas medidas experimentales y otras certificativas al objeto de cumplir con la normativa vigente.

3. Cálculos

En función con los valores cosechados anteriormente, se proceden a realizar los cálculos necesarios para obtener los valores finales. Es necesario que estos cumplan con las normativas vigentes, y en el caso de que esto no suceda, habrá que repetirlos con otros escenarios hasta que ocurra. Hay que recalcar que en esta fase es necesario un conocimiento profundo de la normativa a cumplir.

4. Análisis de mejora

Una vez que los cálculos anteriores proporcionen resultados reales sobre el consumo energético y comportamiento del edificio, hay que analizar las posibles desviaciones obtenidas entre los datos óptimos y los actuales que pueda haber. Es en este momento donde ya se puede tener una idea de la capacidad de ahorro energético que se puede dar en el edificio.

5. Propuesta de las mejoras

Antes de entregar el informe final de una auditoría energética, es necesario elaborar y cuantificar un listado de las diferentes propuestas a llevar a cabo. Estas reflejarán el ahorro que producen y deberán estar hechas en términos económicos (€/año), energéticos (kWh/año) y medioambientales (kgCO2/año).

Lo normal, es que las propuestas sean bastante diferentes unas de otras, tanto por la inversión requerida para implementarlas como por su naturaleza. Las más complejas supondrán gastos extras, y las más simples pueden llegar a ser totalmente gratuitas. Estas son las que más suelen realizarse:

  • Cambios de tarifa de luz.
  • Reducción de las potencias contratadas.
  • Revisión de los contratos de los sistemas de incendio.
  • Posibilidad de instalaciones de autoconsumo.
  • Sustitución de puntos de luz por otros más eficientes.
  • Cambios en los equipos o sistemas de climatización.

6. Informe final

Después de todos los cálculos, análisis, propuestas y resultados, todos ellos son recogidos en un informe que se proporciona al cliente. Su resumen indica el estado de sus instalaciones y el consumo en energía que tienen, así como las variaciones que pueden obtenerse con las modificaciones propuestas, para que puedan tomar las acciones a efectuar con total libertad.

Qué es lo que analiza un auditor energético

A estas alturas, queda bastante claro qué es una auditoría energética en empresas y para qué sirve, pero ¿qué aspectos tienen en cuenta?, ¿qué se analiza en ella?

A la hora de hacer una auditoría en edificios o en empresas de energía, cada auditor energético puede analizar aspectos diferentes, pero hay ciertos puntos en su plan de acción que no se pueden pasar por alto a la hora de encontrar oportunidades de ahorro. Estos son los más usuales:

  • Consumos energéticos: Tanto los datos obtenidos en los contadores como la revisión histórica de las facturas eléctricas, permiten hacer una comparativa muy definida entre los consumos energéticos reales y los óptimos que debería tener el inmueble. Esto facilita conocer los tipos de energía en los que hay que actuar para realizar las mejoras.
  • Aislamiento: Un aislamiento térmico deficiente provoca unas pérdidas energéticas considerables traducidas en un mayor empleo de los equipos de climatización. Deben analizarse todos los elementos que constituyen la envolvente del edificio, como existencia de puentes térmicos, cerramientos, huecos y, en general, todos los escenarios donde pueden producirse pérdidas energéticas. 
  • Auditoría eléctrica: Uno de los efectos de un exceso de energía reactiva en una instalación es el coste innecesario. Cuando encendemos una bombilla, se nos factura por la energía aparente consumida. Esta es la suma de la activa (lo que necesita un elemento para funcionar) y la reactiva. El consumo mínimo eléctrico se da en aquellos valores que la aparente se asemeja lo más posible a la activa.
  • ACS y climatización: Tanto los sistemas de distribución como los equipos de generación deben ser analizados. En numerosas ocasiones se obtiene un importante ahorro energético cambiando aquellos elementos que se han quedado obsoletos o que simplemente no tienen rendimientos adecuados.
  • Iluminación: Es muy frecuente que en aquellos edificios o inmuebles con ciertos años de antiguedad su iluminación no sea la óptima. El objetivo es conseguir la intensidad lumínica suficiente con el menor consumo energético. Para ello, se hace un inventario de los equipos lumínicos para obtener la potencia que consumen y poder así analizar sus niveles óptimos.
  • Equipos: El inventario de los equipos de climatización y ventilación, como calderas o bombas, debe realizarse para comprobar si su rendimiento es óptimo. De esta forma, pueden comprobarse aquellos que se han quedado obsoletos o que no tienen el mantenimiento necesario y producen consumos energéticos que pueden minimizarse.
  • Control y gestión: Al mismo tiempo que el punto interior, también es necesaria la revisión de los equipos que gestionan y controlan el uso de energía para comprobar que estén midiendo y trabajando como deben. La monitorización e informatización de los consumos son esenciales para poder conseguir el mayor ahorro energético.

Resumiendo todo lo comentado hasta ahora, una auditoría energética sirve para optimizar todos los consumos energéticos y poder conseguir importantes ahorros para comunidades de vecinos y empresas, provocando una considerable disminución en gastos fijos y aumentos de competitividad empresarial. Aparte de todo ello, puede aprovecharse para implantar la norma ISO 50001 y conseguir, de esta forma, uno de los principales sellos de certificación muy valorados a nivel internacional. Y además, se contribuye al cuidado de nuestro medioambiente, ¡todo son ventajas!

Auditoría Energética.

En Certifica Energía estamos muy comprometidos con el medioambiente, y es por ello ofrecemos nuestros servicios de auditor energético para tu negocio. No dudes en consultarnos.

¿En que Provincias realizamos auditorías energéticas?

Realizamos la auditoría energética e implantamos la norma ISO 50001 en: Álava Albacete, Alicante, Almería, Asturias, Ávila, Badajoz, Barcelona, Burgos, Cáceres, Cádiz, Cantabria, Castellón, Ciudad Real, Córdoba, La Coruña, Cuenca, Gerona, Granada, Guadalajara, Guipúzcoa, Huelva, Huesca, Islas Baleares, Jaén, León, Lérida, Lugo, Madrid, Málaga, Murcia, Navarra, Ourense, Palencia, Las Palmas, Pontevedra, La Rioja, Salamanca, Segovia, Sevilla, Soria, Tarragona, Santa Cruz de Tenerife, Teruel, Toledo, Valencia, Valladolid, Vizcaya, Zamora y Zaragoza, así como en todas en las localidades o ciudades pertenecientes a estas provincias, es decir, en toda ESPAÑA.

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